Arrugas en el tiempo

Todo lo que somos y todo lo que nos rodea proviene de un mismo lugar y un mismo momento: el Big Bang. La cosmología contemporánea, esa disciplina en que la astronomía convive con la física cuántica y la relatividad general para estudiar el origen y la evolución temprana del universo, explica el surgimiento y la distribución de los cuerpos celestes y los elementos químicos. George Smoot y Keay Davidson presentan en este libro un recuento de los hitos que a lo largo del siglo XX transformaron nuestro modo de comprender el cosmos; es además una emocionante bitácora de las aportaciones del propio Smoot —con globos que ascienden a la estratosfera, aviones bombarderos adaptados para la exploración científica, severos viajes a la Antártida, todo ello aderezado con las rivalidades entre distintos grupos de investigación— para escudriñar en el fondo cósmico de microondas, como nunca se había hecho antes, en busca de pequeñas irregularidades —las “arrugas en el tiempo” del título— en la estructura del espacio-tiempo en los primeros momentos del Big Bang. Tal vez la contagiosa pasión que irradia este libro provenga de la certeza de George Smoot de que esos hallazgos fueron “como mirar a Dios” pues logró “vislumbrar el momento mismo de la creación”. Por eso Stephen Hawking consideró que éste fue “el descubrimiento científico del siglo, si no es que de todos los tiempos”.

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Traducción de Néstor Míguez y J. A. González Cofreces
ISBN 978-607-98249-0-7
366 pp., $280

Smoot recorre aquí la ruta, difícil y sinuosa, que lo condujo a encontrar las semillas que engendraron el universo estructurado y poco uniforme de hoy. Es una gratificante puerta de entrada a la cosmología moderna, una visión rara del proceso de creación científica y un tejido de aventuras muy divertidas, todo en uno. Merece ser leído por un público amplio.
     David Darling, The New York Times

A lo largo del libro, Smoot utiliza elegantes metáforas y descripciones precisas para disipar la densa niebla que separa a la ciencia del público. En vez de perecer con el lenguaje técnico y los datos esotéricos, se presenta aquí el amorío entre los afanes de la investigación científica y las maravillas propias de la ciencia.
     Jeffery Kahn, Lawrence Berkeley National Laboratory