Saramagia

Testimonios y recuerdos sobre José Saramago en su paso por México

Alma Delia Miranda, coordinadora

“En México gané mi nombre”, dijo alguna vez José Saramago, y no parece que fuera sólo por compromiso con sus anfitriones desde Morelia hasta Guadalajara o Chiapas, o en los diversos recintos universitarios que recibieron al novelista. Para conmemorar el centenario del escritor nacido en Azinhaga, 22 testigos se reúnen para recordar el paso de Saramago por el país que lo quiso incluso antes de que ganara el premio Nobel de Literatura en 1998. Están aquí escritores como Elena Poniatowska, Hernán Lara Zavala u Horácio Costa; también las editoras que construyeron y circularon su obra entre el público mexicano; asimismo hay crónicas personales de momentos irrepetibles junto al novelista: una visita a la Pirámide del Sol en Teotihuacán, charlas junto a fuentes de agua sucia que se tornaron legendarias, comidas con demasiado picante para un estómago lusitano, o el impulso que llevó a la fundación en la UNAM de la única carrera dedicada a las letras portuguesas en Hispanoamérica. Y, siempre, un magnetismo irresistible que produjo interminables filas para llenar de autógrafos libros como Ensayo sobre la ceguera o El Evangelio según Jesucristo. En estos recuerdos, el escritor y su obra se ven a la luz de sus lectores en México, país que se convirtió —por derecho propio— en la capital de la saramagia.

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Diseño de portada: León Muñoz Santini y Andrea García Flores
ISBN 978-607-30-7064-5 (UNAM)
ISBN 978-607-59437-3-2 (Grano de Sal)
166 pp., 13.5 × 21 cm, $260

Así como el ser humano conquistó la Luna en 1969, Saramago conquistó México en 1998; no sólo atrajo a lectores intranquilos, sino también a rebeldes capaces de levantar una guerrilla en la Selva Lacandona.
 Elena Poniatowska

En México, la sencilla evocación del nombre de Saramago abre puertas en los más distintos ámbitos. Su figura, amable y humilde, su compromiso con las luchas sociales, la serenidad con que se expresaba en portuñol […], pues le interesaba más capitalizar su tiempo en escuchar y discutir sus ideas con la gente […], toda esa dimensión persiste en el tiempo hasta hoy.
 Ana Rita Sousa

Próximamente disponible en formato impreso y digital.